No es ningún secreto que los hermanos peleen, tengan altos y bajos, diferencias, etc.
¿Que pasa cuando llega otro integrante a la familia? ¿Qué sentimos y como actuamos como padres?
El Nacimiento de un Hermano
Cuando tomamos conocimiento sobre la llegada de un nuevo bebé en la familia, entre la noticia en la que a veces se torna impactante y en otros casos produce gran alegría, los padres se preguntan ¿Cómo van a reaccionar sus hermanos ante este acontecimiento?.
Siempre que nace un hijo, la familia sufre alteraciones. No es lo mismo una familia con un hijo, con dos o con más. Estas alteraciones no son exclusivas de los hijos. Los padres también se ven insertos en muchos cambios que implican toda una nueva adaptación. Hay muchas emociones que se movilizan en todos. Los padres también pasaron por el deseo de tener un hermanito y a su vez de no tenerlo, esto despierta temores.
Al estar compartiendo con los hijos las mismas angustias o ansiedades que estuvieron en los padres en aquella época en la cual tenían la misma edad, a veces no pueden ayudarlos.
El nacimiento de un hermano es un acontecimiento familiar que cada niño inscribe en su propia historia de manera particular. El embarazo de la mamá dispara una serie de cuestionamientos en los más pequeños con respecto al lugar que se le asignará en la estructura familiar al recién nacido.
La vida de la familia se trastorna por completo, debido al cambio del ritmo de vida impuesto por el recién llegado y es normal que sean precisamente el o los hermanos los que se puedan movilizar por esta novedad. Así, surgen los sentimientos de celos, como expresión del temor a la pérdida del amor de sus padres y al desplazamiento, uno de los temores principales. Para los hermanos mayores, la llegada de un hermano requerirá la atención de los padres y provocará muchas veces resentimiento y mucha angustia.
Estos sentimientos podrán intensificarse en los primeros meses de vida del bebé, cuando los padres dediquen mayor atención a éste que a los demás. A veces puede llegar a casos extremos y hay que dedicarle una atención especial.
La primera inquietud es cuándo y cómo informarle. Las que vienen después siempre se relacionan en cómo hacer para no despertar celos. Muchos padres piensan en que si se habla lo menos posible, a veces restando importancia a la situación, los celos se podrán evitar. Otros optan por participar a los hijos pensando que ello puede ayudar a que no se produzcan.
Los Celos
Los celos son sentimientos universales y naturales en el desarrollo del niño. Surgen ante el miedo a perder o ver reducido el cariño de alguien querido, especialmente la madre. Así el niño reclama exclusividad de protagonismo y atención.
Ante la llegada de un hermano es muy habitual que surjan los celos, una situación sumamente angustiante, la que es vivida como la pérdida de la sensación de ser el centro del universo familiar. Teme que le retiren la asistencia y empieza a sentir la obligación de tener que compartir todo con el que va a llegar. Aparece también la envidia con el bebé ya que se le considera un rival en la búsqueda de ese amor fraternal. Los celos conllevan a sentimientos hostiles, a deseos destructivos hacia el intruso efectivo o potencial.
La situación de celos no es exclusiva de los hermanos del recién nacido. Los sentimientos se despiertan en muchas direcciones en donde se requerirá la elaboración de la situación: de la madre porque el hijo ya no es solo de ella; del hijo porque ahora hay otro con el que tiene que compartir a los padres, el que también se cuestiona el vínculo entre el papá y la mamá para tener un hijo y se pregunta por qué es del papá o de la mamá y no de él; del padre porque ahora la mujer está mucho más dedicada a la atención del hijo. Se va armando un círculo vicioso.
Y con el transcurso del tiempo….
Muchas veces los sentimientos de temor y hostilidad, al tiempo del nacimiento del hermano, se atemperan o disminuyen cuando pueden observar que aún ante la llegada del hermano, los padres siguen queriéndolo y atendiéndolo. Además, ante el crecimiento propio y del hermano, muchas veces, se suele elaborar la hostilidad y el vínculo puede evolucionar considerando al hermano, en lugar de rival, como un compañero, un par, más allá de los sentimientos celosos que le despierte.
Aquí un resumen con los 5 pasos para crear el vinculo entre hermanos para toda la vida.
1. Empiece por el comienzo. Establezca un diálogo abierto con su hijo, haciéndole saber que llegara pronto un nuevo integrante a la familia. También hablar sobre lo que significa ser una hermano mayor, y lo pequeño y delicado que es el nuevo bebé.
2. Haga preguntas. Hablar con sus hijos es tan importante como escucharlos.
3 . No compare. La mayoría de los padres comparan a sus hijos. Nadie quiere que le digan que un niño es mejor que otro. Esto incluso puede causar una rivalidad entre hermanos.
4 . Mostrar afecto. Decir ” Te amo ” es algo que hacemos todo el tiempo.
5 . Involucre al hermano mayor. Pueden ser un poco joven para el servicio de cambio de pañales. Pero, les encantan ayudar. Les hace sentir como si estuvieran contribuyendo de alguna manera.
A medida que las ansiedades tanto de los padres como de los hijos se van tranquilizando la situación se va tornando más armónica y en cierta forma “normal o habitual”. En ello tiene mucho que ver que los temores van cesando, y los padres se sienten más capaces o tienen más fuerza o fortaleza para criar y hacerse responsables de una familia más numerosa. Así los padres van encontrando la forma de reorganizarse, dividir su atención, y volver a las tareas obligatorias incorporándolas a la vida cotidiana de la familia.







