Soy un hombre, y me gusta el rosado.
Cuando estaba en la básica, esto me hacía quedar en ridículo.
Leí algo la semana pasada llamado “Ensayo de un chico al que le gusta el color rosado”. El chico en cuestión tenía una historia que no era tan poco común – le gustaba el color rosado pero no quería usarlo en el colegio porque tenía miedo de que sus compañeros lo molestaran. Esta historia me sonó familiar por muchas razones.
Primero, mi propio hijo actualmente ama el color rosado. Le hago animales de globo, y en vez de pedirme un perro o un mono el solo me pide “uno rosado”. Su obsesión por el color rosado puede que sea temporal, los colores de bebé cambian (no hace mucho quería todo en verde), pero es triste pensar que él también vaya a tener que mentir en el colegio acerca de su color favorito por miedo a que los otros niños lo molesten.
Segundo, sé un par de cosas sobre ser molestado por tener un aire femenino. Mi tendencia a usar ropa rosada es relativamente nueva, pero recuerdo haber tenido un campamento de verano espantoso porque mis papás me mandaron unas sábanas floreadas y haber tenido un cepillo de dientes de Winnie the Pooh. Me hicieron sentir tan mal que boté mi cepillo de dientes a la basura. Afortunadamente uno de los consejeros notó mi falta de higiene dental y me compró uno nuevo, o me hubiera ganado 27 caries para el final del verano.
Tercero, el concepto general de que el rosado es exclusivo de las niñas me molesta. No se de ningún otro color que esté tan dividido en lo que a géneros se refiere. Creo firmemente que la principal razón de que le rosado sea visto como de niñita es porque las empresas que fabrican ropa decidieron que una forma fácil de ganar dinero era declarando el rosado como el color específicamente femenino.
Sea o no esto cierto, siento que alguien de marketing me dice estúpido cada vez que entro a una tienda y veo los Legos para niña de color rosado. Es impresionante el doble sexismo de las marcas donde los niños están restringidos a no escoger cosas rosadas y las niñas no deben estar interesadas en nada que no sea color pastel.
Hay muy poco que pueda hacer en cuanto a esto salvo callar mis maldiciones y levantar mi puño al cielo. Una de estas cosas es usar camisas rosadas de vez en cuanto. No trato de hacer ninguna declaración, solo me gusta como se ven. Y tal vez donde yo soy tan despreocupado sobre este tema mi hijo no tendrá ningún estigma sobre los colores a diferencia del resto de la sociedad, espero estar haciéndolo bien criando a un niño al que le gusta el rosado.
En cuanto a los niños a los que los compañeros molestan por usar rosado creo que lo mejor que podemos hacer es reforzar su autoestima. Pasé gran parte de mi adolescencia enfrentando a los molestosos, y los abusadores no soportan eso. Un niño con suficiente confianza en sí mismo puede presentarse en el colegio con una boina rosada o vestido de pollo y nadie lo va a molestar. Lo importante es ser fiel con uno mismo, y nadie te molestará.






