Esto puede ser más fácil de decir que de hacer para las extra ocupadas mujeres que son mamás por primera vez y especialmente difícil para las extra ocupadas mujeres que son mamás por segunda, tercera y cuarta vez y que ya tienen niños pequeños. Lo complicado de hacer cada embarazo único e individual es la cantidad de tiempo solos que necesitas para conectarte con el nuevo bebé. Busqué en Google “formas de hacer tu embarazo especial” y en la docenas de listas de “cómo hacerlo” el tiempo era algo esencial. Tener una familia ocupada y una carrera puede hacer de esto un desafío.
Esta semana me sentí inmensamente culpable por quedarme sin energía en este embarazo. Me puse a pensar como era cuando estaba embarazada de los niños y no pude más que ponerme triste de que este fuera tan diferente. Con cada uno de los niños tengo tantos recuerdo incluso antes de el parto. Me gustaría poder decir lo mismo de este.
Ayer estaba tan cansada que deje que los niños se enrollaran en la cortina mientras me acosté en el piso diciéndome a mi misma “ en serio…no me importa si la sacan a tirones del muro a cambio de que me dejen en paz por diez minutos”. O como el otro día que los niños se despertaron una hora antes y en vez de hacerle a Juanito un tazón de cereales le di pasas, galletas con forma de pescadito y sandía para desayunar. Hay tantas cosas que me hacen mirar atrás y pensar, podría haberlo manejado mejor…no es necesario decirles que no me postulo como candidata a la mejor madre del año 2013.
Me falta menos de la mitad de este embarazo, y voto por empezar a crear estos recuerdos con mi nueva guagua. Una vez a la semana voy a consentirme y a concentrarme en lo que está pasándole a mi cuerpo y a mi bebé en todas las etapas del embarazo y a darme tiempo para escribirlo. En la agenda de esta semana: cabritas, almendras bañadas en chocolate y comedias románticas de los 80’s. Solo yo y mi número tres. Quiero tener algo que contarle a mi futuro hijo/a cuando me pregunte “¿Mamá cómo era tenerme en tu guata?”
También por esta semana, me recuso a seguir sintiéndome como una mamá terrible. No me hace mala si prefiero jugar con mis niños en vez de hacer las doce cargas de lavado, o si decido leerles cuatro libros extra y dejar la loza sucia para la mañana. Al final del día mis hijos recordarán las horas que pasabamos revolcándonos en el piso y no el fondo del refrigerador que necesitaba desesperadamente que se le pasara un trapo…al menos eso espero.