fiebre bebeLa presencia de  fiebre en los hijos, sobre todo si es un recién nacido, genera gran ansiedad y preocupación en los padres, siendo el motivo principal de llamadas al pediatra por la noche.

La fiebre por sí misma no es una enfermedad sino que es la expresión de la respuesta del organismo ante la presencia de alguna infección viral o bacteriana. Es la forma en que el cuerpo lucha contra la infección.  La temperatura corporal del niño volverá a lo normal una vez curado el cuadro infeccioso que la generó.

La temperatura corporal normal es de 37°, pero puede variar con la hora del día (de 36.1° por la mañana a  37,4° por la noche). Influye en los cambios de la temperatura corporal la temperatura ambiente,  la actividad física y  el estado emocional así como  la técnica y lugar donde se realiza la toma de la misma.

¿Cuándo se considera fiebre en un bebé?

Los síntomas que deben hacerlo pensar en que su hijo presenta fiebre son:

·   que lo sienta  “caliente”,

·   que   este molesto, irritable, lloroso,

·   que duerma más de lo habitual,

·   que presente vómitos o se rehúse a tomar líquidos,

·   que presente dolor.

Ante la sospecha de fiebre no alcanza con “tocar” la frente del niño para constatar la fiebre sino que hay que tomarla con termómetro digital y registrar la temperatura real. La medición puede ser axilar, bucal o rectal. Para la medición axilar, que es la más utilizada en nuestro medio, debe colocarse el termómetro bajo el brazo en el hueco axilar. Primero  se debe  retirar la ropa y secar la  de piel de la axila. Luego  apretar firmemente el brazo sobre el tórax por 1-2 minutos hasta que suene la alarma del termómetro. Los termómetros timpánicos (oído) son otra opción a utilizar en niños mayores. Si bien son rápidos en realizar la medición, tienen que estar correctamente colocados. La presencia de cera en el oído arroja un resultado incorrecto. No debe utilizarse el termómetro de mercurio ya que su uso fue descontinuado. Se aconseja a los padres tirar los mismos de su hogar, a fin de prevenir la exposición accidental a esta toxina ( mercurio).  Otros instrumentos de medición, como los termómetros adhesivos para la frente, no son confiables y no se recomienda su uso.

Se considera fiebre una temperatura corporal mayor a 37,2 para la medición axilar, mayor a 37,8 en la bucal y la timpánica y mayor a 38 en la rectal. Siempre es útil que los padres anoten el registro febril para poder confeccionar una curva que oriente al pediatra en la evolución del cuadro.

No siempre es necesario tratar estados febriles con temperaturas menores a 38, ni tratar de normalizar por completo la temperatura corporal. La fiebre suele acompañarse de decaimiento, inapetencia, debilidad muscular y cansancio, molestias musculares y articulares, cefalea leve, mayor sensibilidad en la piel, sensación de disconfort y fastidio.  La única ventaja de bajar la temperatura en bebés, es lograr que el niño se sienta mejor.

La mayoría de los procesos infecciosos que causan fiebre son de origen viral y se curan en pocos días sin necesidad de utilizar medicación antibiótica. Sin embargo los padres tienen que saber que la temperatura  alcanzada NO  se relaciona con la gravedad de la infección. La fiebre no es peligrosa por sí misma a menos que alcance valores mayores de 41 grados, y cuadros graves pueden ir acompañados de registros bajos de temperatura,   por lo que deben tener en cuenta otros aspectos en el niño además de la fiebre para llamar rápida y oportunamente al médico.

Consulte siempre a su médico si:

·   Su hijo es menor de tres meses y tiene fiebre

·   Si su hijo  presenta  una temperatura mayor a 41 grados,

·   Si junto al registro febril su hijo presenta: rigidez de nuca (imposibilidad  de mover la cabeza hacia arriba / abajo o dolor con su movimiento), molestias en sus ojos con la luz ( fotofobia),

·   Manchas rojas  en la piel

·   Somnolencia o pérdida del estado de alerta ( letargia),

·   Estado general que no mejora cuando baja la temperatura

·   Dolor abdominal y vómitos en aumento,

·   Rechazo al alimento, o dificultades para tomar líquidos,

·   Síntomas de deshidratación en bebés como sequedad de boca, no orinar por 4-5 horas, llanto sin lágrimas, sed,

·   Dolor al orinar,

·   Deposiciones con sangre o diarrea en aumento,

·   Dolor en el oído,

·   Reaparición de la fiebre sin motivo aparente,

·   Dificultad para respirar y/o tragar

·   Antecedentes de convulsiones febriles,

Debe consultar nuevamente a su pediatra si:

·   Si no ve mejoría en su hijo o si su estado general empeoró,

·   Si a las 48 hrs persiste con fiebre.

Una vez constatada la presencia de fiebre con termómetro, y no encontrándose ante una situación de urgencia, se pueden tomar algunas medidas en casa para bajar la temperatura. Debe quedar claro para los padres que con esto solo estamos ayudando al niño a mejorar su sensación de malestar pero no estamos  tratando la causa de la fiebre. La misma va a continuar mientras dure el proceso infeccioso.

Se sugiere:

·   Vestir al niño con ropa cómoda y liviana, no abrigarlo,

·   Cubrirlo solo con una sábana,

·   Darle un baño con agua tibia, no usar agua fría ya que es desagradable para el niño y los escalofríos que produce hacen que vuelva a subir la temperatura corporal

·   Ofrecerle  líquidos para beber

·   Ofrecerle alimentos, pero no alarmarse si el niño se siente inapetente y se rehúsa a comerlos.

·   Evitar que el niño realice actividad física que le de calor ( correr, saltar)

·   Estar alerta a la aparición de cualquier signo o síntoma nuevo que pueda aparecer o que alerte sobre un empeoramiento del cuadro clínico.

·   Acompañe a su hijo ya que necesita ser reconfortado y sentir su afecto

·   Nunca friccionar la piel del niño con lociones o alcohol

Respecto al uso de antitérmicos no se apresure en dárselo a su hijo, primero consulte el fármaco, la dosis y la frecuencia a dar con su pediatra. Tenga en cuenta que los medicamentos antifebriles no son inofensivos. No los deje al alcance de su hijo pequeño, no le permita “jugar” con las cajitas o los envases vacíos, no le diga que es una golosina cuando se lo ofrece, dígale que es un remedio.  Ante ingestas accidentales, pueden ser graves, llame inmediatamente a un centro de Toxicología. Tenga en cuenta que los antibióticos no son medicamentos antifebriles. Por último los antitérmicos no están indicados en la enfermedad por calor o golpe de calor.

RECORDAR

La aparición de fiebre es frecuente en los niños.

Si su hijo se encuentra decaído tómele la temperatura.

Si su hijo se encuentra con fiebre pero  en buen estado general y se lo ve alegre a pesar del estado febril, no sería necesario bajar la temperatura.

Si su hijo es menor de tres meses y presenta 38 grados o más llevarlo sin  demora  al pediatra.

Si la fiebre le genera disconfort y /o decaimiento debe bajarle la fiebre con las medidas generales y con el antitérmico indicado por su pediatra.

Observe en su hijo la aparición de nuevos síntomas o signos que puedan estar indicando que el cuadro clínico empeora.

No administre a su hijo ninguna medicación sin previa aprobación de su pediatra, asegúrese utilizar el fármaco y la dosis correcta.

Nunca dude en llamar a su pediatra.

 Escrito por Dra. Carolina Gvirtzman, Médico Pediatra

 

 

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