En Chile, cada año se diagnostican 3.300 casos nuevos de cáncer de mama, una de cada diez mujeres sufre esta enfermedad y alrededor de 1.300 mueren cada año. Es la segunda causa de muerte después del cáncer cérvico uterino en mujeres.
Por esto se ha declarado Octubre de cada año como el mes del cáncer de mamas y las instituciones y el gobierno hacen énfasis y campañas de educación para su detección temprana.
El riesgo de cáncer mamario aumenta con la edad, la mayoría de los casos se presentan en mujeres sobre los 40 años por lo que una vez cumplida esa edad se recomienda realizarse una mamografía al año como exámen de rutina. Existe un 20-30% de riesgo adicional si además existen personas en tu familia que han tenido cáncer de mamas. Además las personas con el gen BRCA1 o BRCA2 tiene un 70% de probabilidad de padecerlo.
Las mujeres que han iniciado su período menstrual antes de los 12 o alcanzado la menopausia pasado los 55 también tienen más probabilidades.
El consumo de alcohol, pastillas anticonceptivas y el tabaquismo también pueden aumentar el riesgo de cáncer mamario.
El cáncer mamario en su etapa temprana no tiene síntomas por eso la importancia de la mamografía, cuando empieza a avanzar puede causar
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Tumores mamarios o tumoraciones en las axilas que son duras, tienen bordes irregulares y generalmente no duelen.
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Cambio en el tamaño, forma o textura de las mamas o el pezón. Por ejemplo, se puede presentar enrojecimiento, agujeros o fruncimiento que luce como cáscara de naranja.
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Secreción de líquido proveniente del pezón, que puede ser sanguinolento, de claro a amarillento o verdoso, y lucir como pus.
Puedes buscar estos signos palpando tus pechos en un autoexamen de mamas en forma mensual.
El mejor momento para hacerte un autoexamen de las mamas es más o menos de 3 a 5 días después del comienzo del periodo, ya que las mamas no están tan sensibles o con protuberancias en ese tiempo en su ciclo menstrual.
Si ya has llegado a la menopausia, realiza el examen el mismo día cada mes.
Empieza por acostarse boca arriba. Es más fácil examinarse el tejido mamario si estás acostada.
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Pon la mano derecha por detrás de la cabeza. Con los dedos del medio de la mano izquierda presiona suave pero con firmeza haciendo movimientos pequeños para examinar toda la mama derecha.
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Tus movimientos pueden ser: En sentido del reloj, de afuera de tu pecho en dirección al pezón, o de arriba hacia abajo y viceversa. Sigue un orden abarcando todo el tejido mamario.
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Utiliza uno de los patrones que se muestran en el diagrama para constatar que esté cubriendo todo el tejido mamario.
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Luego, estando sentada o de pie, palpa la axila, ya que el tejido mamario se extiende hasta esta área.
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Presiona suavemente los pezones, verificando si hay secreción. Repite el proceso en la mama izquierda.
Luego, párate frente a un espejo con los brazos a los lados.
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Mira las mamas directamente y en el espejo. Buca cambios en la textura, como hoyuelos, arrugas, abolladuras o piel que luzca como cáscara de naranja.
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Igualmente observe la forma y el contorno de cada mama.
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Revise para ver si el pezón está hundido.
Haz lo mismo con los brazos elevados por encima de la cabeza.
La mayoría de las mujeres tienen algunas protuberancias. Aprende a conocer tus pechos. El objetivo es encontrar cualquier cosa nueva o diferente. Si lo haces, llama a tu médico de inmediato.
La detección temprana puede evitar que las células cancerígenas migren a otras partes de tu cuerpo, existen formas de controlarlo y combatirlo en sus fases iniciales. Lamentablemente en los casos en que las células cancerígenas alcanzan otros órganos el desenlace puede ser fatal. Por eso la importancia de los controles periódicos. La detección temprana puede salvar tu vida.






