Cuando recién quedé embarazada, no podía esperar a que se me viera la guata. Tenía estos grandes sueños de túnicas y leggins, poleras ajustadas para lucir orgullosa mi guata que gritara al mundo “Estoy embarazada”. Todos esos sueños se fueron rápidamente a medida que avanzaba mi gestación.
No me gustó estar embarazada, ni las molestias en el embarazo, hay momentos que seguro guardaré en mi corazón. Sentir a mi hija en mi vientre nadando por ahí, hablarle día y noche, abrazar mi guata, son algunas cosas que en realidad amaba de estar embarazada. Pero hay tantas cosas que preferiría no haber tenido que pasar.
El primer trimestre de gestación estuve, enferma, enferma, enferma, y no podía acercarme a nada con carne. El segundo trimestre me trajo un dolor constante debajo de las costillas que no se aliviaba no importaba cuantas almohadas usara o en que posición estuviera, en la oficina era una tortura. Y el tercer trimestre subí mucho de peso, me hinche al punto de que no me reconocían y para peor me dio sinusitis y no podía tomar nada para aliviar los síntomas. Para peor todo el mundo me hacía comentarios, siempre de buena fe, pero solo hacían que me sintiera peor.
“¿No te encanta estar embarazada?” No, me carga. “Tienes ese brillo tan especial” Sí, bueno eso pasa cuando estás 10 minutos abrazando la taza del baño y los otros 10 minutos tratando de pararte porque tienes 10 kilos extra desplazando tu centro de gravedad. “Oh que grande esta tu guatita, ya debes estar lista para tenerlo!” Mmm gracias, no pero eso le hace muy bien a mi auto estima.
Se imaginarán que ahora cuando veo a una embarazada me digo, “gracias a dios que no soy yo” pero no. Las envidio. Quisiera ser una de ellas. Digan lo que digan veo también ese brillo en ellas, lo hermosas que se ven, lo bello que fue ese tiempo. Mi marido y yo aun no estamos listos para nuestro segundo hijo, pero cuando lo estemos recibiré los pañales de bebé, la hinchazón, las náuseas, y los kilos demás con los brazos abiertos porque ahora sé todas las cosas lindas que me están esperando también. Mi embarazo fue la mejor decisión de mi vida, y espero ser afortunada y que se repita. No puedo esperar.