Ahora que tu bebé ya es un niño, eres prácticamente un experto en como cambiar pañales sucios. Ya has lidiado con la caca color mostaza típica de las deposiciones del recién nacido, has enfrentado la caca verde azulosa después de que tu hijo empezó a recibir sus primeras comidas sólidas (¿son moras eso de ahí?); has limpiado esas cacas explosivas que se escapan por los lados del pañal; e incluso trataste con esos pañales de larga duración que hacen que el pañal cuelgue hasta el suelo por el peso. Probablemente crees que ya viste todo lo que el trasero de tu hijo tenía para mostrarte. Pero lo creas o no, hay mucho más en la historia de la caca de tu niño – y en general no son un bonito panorama, especialmente cuando se mezclan la constipación y la diarrea. Aquí está lo que necesitas saber sobre estos dos problemas con la caca de niños:
Constipación
Contrario a lo que puedas creer estar constipado no significa estar unos cuantos días sin defecar. De hecho incluso si tu hijo se salta unos días, no es necesariamente una señal de que este obstruido – mientras siga haciendo caca, y esta se vea normal. Una señal fidedigna de que tu pequeño está constipado, sin embargo, es cuando empieza a defecar pequeñas, redondas heces duras. Arrugar la cara, hacer gruñidos extra, y la dificultad para pujar esa dura caca es otra señal de que tu hijo está bloqueado.
¿Por qué se constipan los niños? El estreñimiento de un bebé se puede deber a que no com suficiente alimentos altos en fibra, que no tome suficiente agua, o simplemente porque ignora sus ganas de ir al baño (quién tiene tiempo para hacer caca cuando estás ocupado explorando ¿verdad?). El resultado son heces duras, secas que se forman en la porción baja de los intestinos.
Mientras un bloqueo ocasional para hacer caca en tu niño no es un tema de preocupación, la constipación crónica puede ser muy dolorosa y puede afectar sus hábitos de comer y dormir. Algunos niños que sufren de constipación también desarrollan fisuras anales (grietas o heridas en la piel cercana al ano) que sangran y hacen que las heces presenten hebras de sangre. Para aliviar la irritación del trasero de tu hijo, puedes untarle un poco de vaselina en la piel afectada. La fisura debiera sanar una vez pase la constipación.
Para ayudar a tu niño a mejorarse, prueba estas técnicas:
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Dale de comer comida rica en fibra como frutas frescas, frutos secos, vegetales y granos enteros.
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Ofrécele entre 110-170 ml al día de jugo de ciruelas o pera hasta que el problema se solucione.
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Fomenta el consumo de agua en tu hijo para ablandar las heces.
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Evita la comida rica en grasas y también aquella rica en azúcar
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Asegúrate de que tu hijo se ejercite regularmente, aun cuando esto solo sea saltar en el patio o una caminata después de la cena por la calle. Esto ayudará a su sistema digestivo a mover las cosas.
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Si todo esto falla, consulta a tu pediatra sobre el uso de algún ablandador como el metamucil. O como último recurso consideren un laxante.
Diarrea
¿Qué pasa si la caca de tu niño fluye libremente (aguada, y esto se repite varias veces en un día)? En ese caso probablemente esté enfrentando una diarrea. Este problema de la caca en los niños ocurre a menudo cuando tienen algún virus, cuando han comido algo irritante para su sistema digestivo, o cuando han ingerido alimentos con demasiada fibra (como frutas).
Una diarrea ocasional no es para preocuparse. Pero si tu hijo además tiene vómitos, tiene fiebre, la pancita hinchada, o si la diarrea tiene sangre (roja y brillante o roja oscura), llama a tu pediatra. Otra razón para llamar al doctor: si tu hijo se deshidrata – un peligro real cuando tu pequeño está perdiendo muchos fluidos y electrolitos (minerales esenciales) a través de la diarrea o vómito. Algunos síntomas de deshidratación en bebés incluyen labios partidos, llanto sin lágrimas y una disminución en la cantidad de orina.
Para tratar la diarrea, no siempre se necesita medicación. Puedes tratar estas soluciones:
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Alimenta a tu hijo con alimentos para niños fáciles de digerir (dieta liviana) como plátanos, arroz, tostadas, compota de manzana
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Asegúrate de que ingiera suficiente líquido para evitar la deshidratación.
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Evita los alimentos ricos en grasa y ricos en azúcar, pueden agravar el tracto digestivo
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Si tu hijo presenta vómito, suspende los alimentos sólidos por un tiempo. De hecho puede que quieras dejar de darle cualquier cosa para comer y beber los primeros 15 minutos después que vomita. está bien darle pequeños sorbos de agua para sacarse el mal sabor de la boca.
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Considere darle a su hijo algún fluido de rehidratación pediátrico. Comience con pequeños sorbos. Si es capaz de retenerlos, puedes avanzar a otros líquidos. Cuando su intestino mejore puede volver a la nutrición y alimentación habitual.
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Lávese las manos frecuentemente para evitar la posible transmisión de virus
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Puede que la diarrea provoque irritación en la zona perianal, utiliza cremas para la irritación del pañal para aliviar a tu hijo






