Hoy almorzaré con la pequeña B y su mamá, la pequeña B aún viene en la guatita y su mamá luciendo su embarazo, hoy es la última vez que la veré de esta forma. La próxima vez por fin nos veremos cara a cara. Aunque yo más o menos me imagino como será gracias a la magia de las ecografías en 3 y 4 dimensiones y creo que se parece mucho a su papá.
La espero ansiosa, todos lo hacemos, a sus papás les costó mucho gestarla. Su mamá es de la generación de mamás de 40 y como a muchas mujeres que conozco no sé si por la edad o por coincidencia la vida les hace un poco más difícil el tema de la maternidad. Ella es una mujer maravillosa, sabia y equilibrada y nunca perdió la calma ni la fe. Tampoco se puso triste ni se desanimó y el resultado está en esa linda (y debo agregar diminuta) panza de ya casi 39 semanas de gestación.
Después de varios tratamientos y doctores finalmente junto a la pequeña B venían más huevitos pero solo ella era la indicada. Cada semana, cada vez que su mamá me llamaba a la salida de una visita al doctor experto en obstetricia, cada ecografía que recibía mi corazón saltaba y se me empañaban los ojitos. Esto de estar vieja.
Cuando me pidieron que organizara su babyshower no me cabía la alegría, mi pequeña B se acercaba y ya casi es un hecho, esta semana se le acaba el contrato de arriendo y por fin la tendremos en nuestros brazos para poder decirle bienvenida, te esperabamos hace mucho tiempo y tienes los mejores papás del mundo que nunca dejaron de buscarte.
Feliz de ser parte de esta linda historia… ojalá todas las ansiadas y buscadas pequeñas Bs no tarden en llegar.